Luego están los bares cubanos, cuna de la salsa y del roce de la patata, pero que estaban vacíos cuando llegamos, era demasiado pronto para poner ritmos latinos a nuestras curvas oñatiarras…
6 tragos más tarde, estábamos dando botes por las estrechas calles de pubs de la capital. No me acuerdo quien coño andaba con un bombo, pero el ambiente era contagioso, y pegajoso. Con todos los botes y los empujones, parece que estábamos en un concierto de Ska, pero en una calle de 2m de ancho.
Desde un balcón, comenzaron a llover camisetas, llaveros y lanyards promociónales, La gente se tiraba al suelo para aferrarse al preciado botín promocional (Yo tuve el mió Zuru….ua ja ja ja)
6 tragos mas tarde, rondo por la cabeza la idea de acudir a la discoteca, pero ya estaba amaneciendo y tocaba hacer la vistilla al bar chino que esta en frente de la estación de bus, y dar la noche por terminada. Pero antes de eso, pasamos por una pastelería, a por la preciada napolitana de las 7:30. El tío de la tienda no tenia cambio, y tampoco muchas luces, ya que tubo que despachar parte de la clientela sin haber vendido nada, ya que a esas horas de la mañana la gente va con hambre y dinero para satisfacerla, y en solo una mañana le habría hecho el negocio del día al tío
En fin, ya lo amortizará vendiendo 4 cafés a las abuelas que pasan toda la tarde con una consumición jugando a las cartas.
En cuanto a nosotros, todavía nos quedaban 2 autobuses por tomar y 45km hasta casa. Pero con el domingo por delante, pocas preocupaciones quedan.




