miércoles, junio 11

Zuria dena II

Los bares de chupitos son una perdición. Paredes enteras con el nombre de diferentes combinaciones, a cada cual más excéntrica, lo que da mucho margen para pedir chupitos absurdos que no aparecen en la lista, y tocar un poco las bolas al camarero o al que pide en barra.

Luego están los bares cubanos, cuna de la salsa y del roce de la patata, pero que estaban vacíos cuando llegamos, era demasiado pronto para poner ritmos latinos a nuestras curvas oñatiarras…

6 tragos más tarde, estábamos dando botes por las estrechas calles de pubs de la capital. No me acuerdo quien coño andaba con un bombo, pero el ambiente era contagioso, y pegajoso. Con todos los botes y los empujones, parece que estábamos en un concierto de Ska, pero en una calle de 2m de ancho.

Desde un balcón, comenzaron a llover camisetas, llaveros y lanyards promociónales, La gente se tiraba al suelo para aferrarse al preciado botín promocional (Yo tuve el mió Zuru….ua ja ja ja)

6 tragos mas tarde, rondo por la cabeza la idea de acudir a la discoteca, pero ya estaba amaneciendo y tocaba hacer la vistilla al bar chino que esta en frente de la estación de bus, y dar la noche por terminada. Pero antes de eso, pasamos por una pastelería, a por la preciada napolitana de las 7:30. El tío de la tienda no tenia cambio, y tampoco muchas luces, ya que tubo que despachar parte de la clientela sin haber vendido nada, ya que a esas horas de la mañana la gente va con hambre y dinero para satisfacerla, y en solo una mañana le habría hecho el negocio del día al tío

En fin, ya lo amortizará vendiendo 4 cafés a las abuelas que pasan toda la tarde con una consumición jugando a las cartas.

En cuanto a nosotros, todavía nos quedaban 2 autobuses por tomar y 45km hasta casa. Pero con el domingo por delante, pocas preocupaciones quedan.

martes, junio 10

Zuria dena I

A veces cuesta poner a la gente de acuerdo para sacarlos del pueblo, pero esos días son la leche!

Esta vez tocaba Vitoria. Después de la juerga Vitoriana I y II, esta vez se quería hacer algo más cercano, más hogareño, así que lejos de hacer convocatoria, nos juntamos 7 grumetes para otra gaupasa.

Jode un poquito salir de casa sabiendo que el primer autobús de vuelta es a las 8:30 del día siguiente, pero Vitoria es amena, las ganas de juerga son considerables, y además las napolitanas se comen de maravilla a las 7:30 de la mañana.

Esta vez solo hubo un refuerzo Vitoriano, pero era salsero, así que conociendo las dotes rítmicas de los vascos, vale por dos.

No se que pasaba por las calles, pero había un ambiente impresionante. La gente iba vestida de caseros, y las calles estaban a reventar. Ah! Tal vez eran las fiestas de La Blanca

No recuerdo la cena, pero no estaba borracho así que no cenaríamos mucho, recuerdo comer algún pintxo de lomo, pero poco más, por lo que seguramente nos centramos más en el poteo. La noche era corta y nosotros habíamos comenzado a las 20:00.

sábado, junio 7

Ahoj Cesky

El ruido de las calles y la muchedumbre, por salas minimalistas con una suave música de jazz.

El trato es mucho más formal que el colegueo callejero, aquí la gente no se encuentra sin cita previa, y el ambiente esta totalmente esterilizado y aislado de ruidos exteriores. Pantalones con raya, calcetines bien estirados y zapatos recién pulidos. A veces se respira la tensión en el ambiente, los sorbos de agua son más sonoros que de costumbre, y puede resultar incomodo hasta el sillón de cuero, muy lejos de la comodidad que puede ofrecer sentarse en una acera, beber de una fuente o mirar el cielo tumbado en un jardín.

La comida también es laboral, mucho mas apetitosa y larga que un sándwich en las escaleras de un museo. Café, copa y vuelta a las salas de reuniones. La tarde es breve, como un paseo en bici por el rió Moldava, con todos los altibajos del camino. Aire acondicionado o calefacción, en vez del refugio de la estación de tren, pero mucha menos muchedumbre, aunque si hay mucha discusión puede llegar a la misma sonoridad.

Paseo tardío para calmar el ambiente, visita al teatro, pocos asistentes, pero el espectáculo sabe igual que ir al museo de Mucha al atardecer. Nada de palomitas ni comentarios durante la escena, hay que estar serios.

Anochecer a ritmo de las campanas de la catedral de San Vito, con un ligero paseo a las orillas del Moldava buscando una cafetería, un pequeño cubata o una caña de Pillnser/Budwar y conversación en tono distendido, futbol, viajes, situación laboral etc etc…. Aquí no hay diferencia de situaciones, todo puede llegar a ser cordial.

A la hora de la cena, otro sándwich es la opción del viajero, al currante le toca un bistec regado con un poco de pivo, luz de las lámparas de bohemia, y tal vez música de fondo de algún músico de Moravia.

La última copa y unas risas después toca la vuelta al hotel o la visita a la discoteca de moda. El viajero regresa al hostal, empaqueta sus cosas para disponerse a dormir en la estación de tren, o, decide irse de juerga con la gente conocida durante el día.

Buenas noches Praga.

viernes, junio 6

Vuelta a Praga

Siempre es un placer volver a visitar Praga y más si es con el viaje pagado.

Sin embargo, hablar de Praga como una unidad sería un error. En realidad, hay muchas Pragas compartiendo un mismo espacio.

Está la Praga del Camino Real, la que conduce de la Puerta de la Pólvora al flamante Castillo -un territorio arrebatado a los praguenses por los turistas ansiosos de poseer su propio mundo, el de las tiendas de souvenirs y los restaurantes de comida típica. Está también la Praga cotidiana y dispersa de Nove Mesto, a la que sólo llegan los viajeros más curiosos y avezados y en donde la vida fluye de manera natural, con la discordancia propia de las ciudades vivas. La Praga sublime de Stare Mesto, con sus rincones y sus esquinas todavía mansas y la hermosa Plaza capaz de soportar las miles de miradas y objetivos que a diario recorren cada una de sus fachadas con la avidez de un sediento;

Está igualmente la Praga solemne de Hardcany, con su castillo-palacio que en sí mismo constituye toda una ciudad; o la Praga a veces inmensa y a veces escondida de Josefov, el barrio judío, que aloja la sinagoga más antigua de centroeuropa además de unas encantadoras y placidas callejuelas; y está también la Praga del Moldava, el gran mirador de la ciudad, el nervio vital de una urbe que, pese a su tamaño, todavía se presenta en ocasiones como un pueblecito encantador y apacible que de cuando en cuando sufre las embestidas del turismo de masas pero tras las que sin mucho esfuerzo consigue recuperar su dimensión más cotidiana como si nada hubiera pasado.

Las calles de Praga se ven de una forma diferente desde el taxi, en vez de con una mochila de 20kg a la espalda. Cambias las zapatillas por zapatos, la camiseta polvorienta por una camisa a rayas, y las gorra echada para atrás por una corbata. Desde este punto de vista, es como ver dos ciudades: La multitudinaria, llena de gente joven, el puente de Carlos atestado de gente, y pequeños puestos de fotografías y retratos. Y la empresarial, alejada del centro, gris, acristalada, pulcra, y con gente de una media de edad de 40 años.

martes, junio 3

Después del cole

Hace tiempo que deje de estudiar en Euskadi. No fue un periodo muy grato, pero lo recuero con cierta nostalgia. Menos las épocas de examenes.

Después de 4 años solo sigo en contacto con algunos pocos compañeros de estudios. Por lo que siempre agradezco las cenorras donde todos nos contamos las batallitas, y arreglamos el mundo del diseño y la publicidad a nuestra manera.

Resulta un poco perezoso desplazarme 70km hasta la zona de quedada y saber que tengo que hacer “gaupasa” para poder coger el primer tren mañanero de vuelta, pero la nostalgia me puede ja ja ja

La vida pasa, unos curran, otros autónomos, independizados o con los padres, pero siempre interesante saber que tal les va a aquellos que estudiarion lo mismo que tu, conocer sus experiencias, sus problemas, sus conclusiones… Ya que siempre me da la sensación que debido a que tenemos los mismos estudios, eso mismas podría haber sido parte de mis vivencias, o puede que lleguen a serlo en el futuro.

domingo, junio 1

Conci de Erentxun

Casualmente encontre una reseña del concierto en una pagina web sin actualizaciones recientes. Menos mal.

Mikel Erentxun quería dejar su pasado atrás, y comenzar desde cero. Todavía sigo con la incognita de si con el cambio quiere reinventarse musicalmente cambiando de registro, o si definitivamente dejará la musica para dedicarse a otra cosa.

Lo que quedó claro es que Mikel queria dejar de mirar atrás. Olvidarse del legado de Duncan Dhu, y dejarse las 100 gaviotas o las Calles de Paris en los 80, donde originalmente pertenecieron, pero que sin embargo han condicionado su carrera, lanzandolo primero como artista de fama nacional dentro del grupo, y años depués, como solista de larga trayectorias. Mucho tiene que acrecer Erentxun a las canciones del separado grupo, pero mucho tiene de que culparles, ya que por mucho que se esfuerce con su imagen de solista, siempre será recordado por el grupo, aunque haya tenido más historia afuera que dentro de este.

Pero Mikel esta cansado. Muchas veces han sonado las mismas canciones en los conciertos, se las pedían, el sabía que la gente las quería, y la gente se alegraba de oirlas, y saltaban o cantaban más alto con su ritmo.

El era el co-creador de la mayoría de las canciones de su antiguo grupo, pero imagino que debe de ser frustrante saber que muchas veces había que tirar de la nostalgia para arrancar el ritmo del publico, por encima de las canciones exclusivas del autor. Muchos cantantes lo hacen sin pudor, y el publico agradecer, pero Mikel quiere dejar todo eso atrás, por eso congregó a su público una vez más en el Victoria Eugenia de San Sebastián, como lo hizo antaño con Duncan Dhu, y como lo hizo una vez como solista.

Solo tenía previsto un concierto, una noche, con los fans y amigos. Pero estos son más de lo que puede albergar el Victoria Eugenia, por lo que decidió hacer dos conciertos. Pero no fue suficiente. Su despedida era más de lo que el creía, por lo que al final fueron tres conciertos, tres noches entre seguidores, fans y amigos. Tres noches en el Victoria Eugenia.

Una vez más, sonaron los acordes de Mikel, de Dunca Dhu, con Bumburi, Amaia, Pereza, Ivan ….

Las últimas noches para decir adios al pasado.

jueves, mayo 29

Sagardotegi de Kintos

En una de las lagunas de mi memoria está el día de Kintos.

Un día en el que hasta el momento que puedo recordar, me lo pasé muy bien. En parte porque me dio para tratar con gente con la que no tenía trato, y conversar con mucha con la que simplemente me saludaba.

Era un día de sidrería, el tiempo acompañaba y la visita prometía, sobretodo cuando todo estaba previamente organizado y pagado (gracias Presidenta).

Desde el punto de la mañana y para ir haciendo hambre se empezó con un poteo Light por los aledaños. Unas cuantas fotos, tragos y risas, fuimos todos a la sagardotegi, y allí empezó mi pesadilla…

El buen ambiente reinaba el local atestado de gente. Miraras donde miraras, todo era sidra, chuleton, tortilla, queso y membrillo. Al fondo se oían trikitixas, acordeones y algún que otro borrachin. Pronto me uniría a ellos….

Por casualidades de la vida, coincidi con unos amigos mios de Bergara, y unos antiguos compañeros de instituto de Eibar, y eso fue mi perdición. Una vez sentados en la mesa, tardaban bastante en traer los platos de comida, y yo cada vez tenia más excusas para volver a el barril a por más sidra.

Al final, no recuerdo haber degustado mucho el chuletón, y creo que ni olí el queso. Eso si, una vez terminada la comida, termine con un pedal de aupa. Solo recuerdo el momento que salimos de la sidrería, y tengo unas vagas memorias del viaje de vuelta en el autobús.

Lo unico que recuerdo de la noche era que misteriosamente apareció una bolsa de plastico en la mano cuando más me hizo falta.

miércoles, mayo 28

Gaztelugatxe

Uno mira el sitio y piensa – estando tan arriba, tan aislado, y tan vacío, aquí no trabaja ni Dios –. El viento sopla fuerte en la ermita, y lo que más apetece es sentarte en el resguardo y comerse un bocadillo.

San Juan de Gaztelugatxe se ve desde las aproximaciones a la costa. Una pequeña islita golpeada por el viento y las olas.

Hay que bajar un camino estrecho e irregular (poco recomendado para coches tuneados) hasta llegar al puente y la entrada a las escaleras. Donde se aparca el coche y se sigue a pata.

Gaztelugatxe, es un tómbolo cuyo estrecho pedregoso está ocupado por un viejo puente de recorrido sinuoso; visualmente tiene toda la apariencia de una isla, y así la consideran los paisanos pescadores de la costa vizcaína.
La ermita alberga varios exvotos de marinos que se han salvado de algún naufragio.
Según una tradición una vez alcanzada la ermita hay que tocar la campana tres veces y pedir unq deseo. Un esfuerzo considerable si el viandante se pone a contra las escaleras que le quedan hasta la cima. Pero los hay supersticiosos, y los que en el intento, se quedan por el camino

A la tradición de subir y tocar tres veces la campana para pedir un deseo o ahuyentar a los malos espíritus se unen otras más. Las mujeres que sufren algún problema relacionado con la fertilidad suelen acudir a este lugar en la creencia que el “Santo” les ayudará a solventar dicho problema. A los huecos de las escaleras, identificados como las huellas de San Juan, se les otorga diferentes poderes curativos, para beneficiarse de los mismos. Hay unos donde hay que meter los pies en ellos buscando que curen los callos o también se dejan sombreros, pañuelos o chapelas para curar el dolor de cabeza (ya que del agujero cae aspirinas…)

La tradición cuenta que San Juan Bautista llegó a tocar tierra en este punto de la costa vasca dejando sus huellas marcadas en la roca. Y cuenta también que en las cuevas del peñón la inquisición encerraba a los acusados de brujería.

Para unos, es un lugar especial, golpeado por el viento y las olas, un lugar de soledad en medio del mar, otros opinan que es un lugar spiritual para centrarse en la meditación y la oración.

Para otros, es simplemente el sitio donde Anne Igartiburu se casó con su saltimbanqui…

lunes, mayo 26

Tragacocos

Mucha gente piensa que lo bueno de los eventos son los lunch.

Vergüenza ajena me da cada vez que veo al típico grupo que llega una hora tarde al evento con la mirada puesta en el catering. No piensan en la conferencia, en las novedades, en los asistentes. Lo único que piensan es ¿Qué hay en el menú? Y juzgan a la empresa por ese rasero.

Ser cliente, líder de opinión o celebridad tiene que ser complicado. Se les invita a presentaciones, promociones, conferencias, seminarios…. les obligan a digerir una charla no siempre acorde a sus necesidades (aparte de las económicas) y luego se les da de comer….

Visto así, es fácil concebir a tal grupo de personar como afortunadas. Pero después de ver varios actos, uno se da cuenta de que no siempre es fácil estar al otro lado. Un asistente a estos acontecimientos, puede obtener la información que quería y encima ser premiado con un cuantioso tentempié que le ahorra una comida. Pero no siempre es así. En el caso de las agendas más ocupadas, ir a uno de estos eventos supone perder parte de su tiempo laboral, añadirle un desplazamiento al lugar del evento, y hacerle digerir una retórica no siempre amena.

Por ponerlo de otro modo, sería como que alguien te invita al cine en tu día de fiesta y te compra las palomitas, la película dure 3h, te mantienes en el cine con la esperanza de que el final de la peli merezca la pena, y finalmente, sales del cine con la impresión de haberte fastidiado la jornada.

O te invitan al estreno de la película que llevas tiempo esperando, te ponen en la sala VIP, te invitan a un cocktail previo donde conoces al director y al actor principal, y disfrutas de la película, y cuando esta finaliza, tienes un taxi afuera para llevarte a casa.

Dos caras de la misma moneda


viernes, mayo 23

Bailes folclóricos avec Batimat

Ahora toca Paris...

Toda cena de negocios tiene su coña, no importa lo que está entre manos, a partir de las 10 de la noche el clima cambia automáticamente y a veces la copa que se pide como digestivo afecta más de la cuenta a más de uno.

Hablo de otra noche de Paris, cena de clientes Franceses en el barrio Pigalle, cuna del Moulin Rouge, símbolo emblemático de la noche parisina, también el tema central de inspiración de muchas de las pinturas post-impresionistas del pintor Toulouse-Lautrec, y el templo de la noche belle epoque.

Cena francesa (no comments), a ritmo de unas suaves notas de jazz y la voz de la cantante de turno, que quedaba parcialmente oculta entre las conversaciones inter-mesa, hasta que llegó el turno de la corista que a ritmo de piano empezó a integrarse y a juguetear entre los asistentes ante la mirada atenta de alguna que otra mujer celosa.

Los suaves susurros al oído subió los colores a más de uno, y sus delicados contoneos de cadera hacia girar al personal de las mesas continuas. Ella era la protagonista de la noche. Y todo lo que decía o hacía acaparaba la atención de todo el entorno. Algunos dejaban de ingerir lo que tenían en el plato…mientras que otros dejaban caer la colilla de su cigarrillo sobre el plato….

5 minutos duró su breve espectáculo, pero algunos no se lo quitaron de la cabeza en toda la noche….

Segundo plato y vuelta a la conversación. En el fondo, un músico deslizaba sus dedos sobre una guitarra española. Nadie hacía mucho caso, el segundo plato era más apetitoso que el primero.

Postre y copa al son del espectáculo de vedettes. Plumas por aquí y por allá, grititos, luces de color y toda la atención sobre el escenario. Eran las 12 de la noche, tenues luces de velas, ellas sonreían haciendo aros de humo con sus cigarrillos de boquilla plateadas. Ellos fumaban generosos puros entre risotadas y cariñosos golpes en el hombro. Era como transportarse a principios de siglo pasado, al Paris de la industrialización, del cartelismo, y la noche burguesa, como si un cuadro de Degas se tratara.

La bailarina principal se acercó al público de la primera fila. Con picardía, revoloteó a los alrededores dispuesta a elegir al candidato más apto para subirlo al espectáculo. Fui tentado por la suerte, pero una vez más les toco a otros, y finalmente el responsable de logística y el director de proyecto fueron los seleccionados. Este tipo de suerte, mejor se la deseo a otros…